La importancia de la inversión adecuada

 
En los últimos meses hemos visto una recuperación notable de la inversión en las cifras agregadas, pero vale la pena, sin embargo, preguntarse por la calidad de la inversión, especialmente si se está realizando la inversión adecuada que requiere el país, ya que esto tiene implicaciones muy importantes.
 
 
 
Para comenzar, hay que entender la naturaleza fundamental de la inversión, que implica destinar recursos hoy para obtener más recursos en el futuro, y esto usualmente implica un sacrificio. Simplificando al extremo, un agricultor que cosecha su campo tiene que guardar semillas para el siguiente ciclo, ya que, si consume hoy todas las semillas, no tendrá nada para cosechar en el futuro. La inversión puede realizarse gracias al ahorro de personas que prefirieron posponer su consumo en el presente para tener un mayor consumo en el futuro.

La inversión en un país es la suma de las inversiones que hacen tanto las empresas privadas como su sector público, principalmente su gobierno federal, aunque hay diferencias sustanciales. La inversión privada representa las apuestas que hacen las empresas por su visión del futuro, y si no salen bien, son pérdidas que tienen que absorber de su capital y sus inversionistas. Una empresa que haga malas inversiones de forma consistente simplemente irá a la quiebra y dejará de mal utilizar los recursos del país, lo que representa un límite concreto a las malas decisiones que pueda tomar.
 
 
 

Cuando a nivel país se realizan las inversiones adecuadas, el resultado natural es un incremento en la capacidad productiva, es decir, un aumento en la cantidad producida de bienes y servicios que son bien valorados por la sociedad, y también en la productividad de las personas. Si esto no es así, entonces habría que poner en tela de juicio no sólo las inversiones que se están haciendo, sino la forma en que se están tomando las decisiones.

En México tenemos experiencias muy amargas, que al parecer no se han terminado de aprender, cuando se realizan malas inversiones por parte del Gobierno. En la segunda parte de la década de los 70’s, el gobierno de López Portillo decidió desarrollar la industria petrolera nacional recurriendo al endeudamiento cuando los precios del petróleo iban al alza luego del embargo árabe, creándose condiciones insostenibles que terminarían llevando al país a una profunda crisis económica.
 
Otra consideración importante: no es lo mismo gastar que invertir. El gasto es algo que no se recupera, mientras que la inversión busca no sólo recuperar los recursos que se gastan, sino multiplicarlos. Una de las mejores inversiones que puede hacer un país es en la formación de capital humano, es decir, en la educación de la población. Cada nuevo ingeniero que egresa de una buena universidad, por ejemplo, ha adquirido habilidades y conocimientos que le permitirán participar y aportar en la producción de los bienes y servicios que requiere el país. El resultado de la inversión en capital humano es una mayor cantidad de personas que sabe hacer las cosas que requiere la sociedad y que aumentan la frontera de posibilidades de producción, es decir, la cantidad de bienes y servicios que puede producir el país.
 
 
 

Una observación final que hay que hacer en el tema de la inversión es que, como toda decisión económica, tiene un costo de oportunidad, representado por las opciones que dejamos ir y no realizamos. La realidad ineludiblemente nos alcanza, premiando las buenas decisiones de inversión y castigando las malas.
 

Fuente de la información:    El Economista

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